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Cómo se hace un buen steak tartar

El steak tartar, también conocido como filete tártaro, es una maravilla gastronómica que actualmente la ofrecen pocos restaurantes. Lo principal es que se trata de carne de vacuno cruda. Cuando se hace bien, como es el caso de Deliciosa Marta, se emplea solomillo y no otras partes menos nobles y de calidad más baja.

Este plato no se sirve cocinado, sino que la carne se pica; pero, de nuevo cuando está bien hecho, se pica al momento y cortándola a cuchillo, no pasándola por una picadora. Es otro aspecto del que también nos preocupamos en nuestro restaurante. Esto contribuye no sólo a que tenga muy buen aspecto, sino también a su increíble sabor.

Por supuesto, la carne va bien condimentada, con cebollino, aceite de oliva, pimienta negra recién molida y yema de huevo, que aporta sabor y sirve para ligar la preparación. ¡Ah!, y unos pepinillos encurtidos para acompañar. Verás otras recetas que se diferencian en algunos ingredientes, pero esta es la nuestra, en la que intentamos intensificar el sabor de la carne pero no taparlo.

Porque, ante un buen producto fresco lo mejor es potenciar sus características naturales. Y el steak tartar tiene muchas, sólo tienes que descubrirlo y repetirás, seguro. Es una receta antigua que ha sobrevivido a todos los cambios que ha experimentado la cocina en los últimos tiempos. Su originalidad y lo atractiva que resulta a los amantes de la carne son las claves de su éxito.

Además, también es una receta con historia, que ya mencionó el novelista universal Julio Verne en su novela ‘Miguel Strogoff’ (1875); y de hecho, en París hay un restaurante ubicado en el segundo piso de la Torre Eiffel que lleva el nombre del escritor y que como plato estrella tiene, adivina… ¡Exacto!, el steak tartar.

Otra historia cuenta que los cosacos de Ucrania –considerados un pueblo tártaro- colocaban filetes entre sus sillas de montar y el caballo para macerarlos mientras cabalgaban, y más tarde se los comían. En fin, aunque es una idea muy romántica, menos mal que estamos en el siglo XXI y hacemos las cosas de otro modo, ¿no te parece?

 

 

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